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En Cusco, cada 20 de enero, en la pampa del Chiaraje -punto equidistante de las provincias de Canas y Canchis-, se desarrolla una batalla ritual de origen prehispánico. En el cerro de Orccoca se instalan los comuneros de Ch'eqa y Kunturkanki, en tanto los comuneros de Langui y Qquehue se ubican en los cerros Londoni y Escurran.


A estos dos últimos cerros se accede después de hora y media de viaje desde Sicuani; lo primero que uno visualiza es la típica feria andina, donde los alimentos, el alcohol y la coca se entrelazan progresivamente en medio de un mar humano, y bajo los sonidos de los pinkullus, charangos, guitarras y cánticos de los participantes.

Guaracas, honas, tuercas amarradas por sogas, son las armas que se pueden ver en las cinturas de los hombres que van formando cofradías. las vestimentas varían, desde la tradicional, llena de espectaculares diseños, coloridamente bordados, hasta la contemporánea, como los atuendos rojos con dos estrellas en el pecho: la de la Sudamericana y la de la Recopa.


Estamos a cuatro mil metros de altura y a kilómetro y medio de distancia se ve una multitud: son los del cerro contrincante. No se les puede ver con claridad, pero se les puede escuchar: son los insultos y provocaciones en quechua de la comunidad de Che'qa, seguidas de inmediato de las réplicas de los comuneros de Langui, convertidas en ecos, lo que genera risa e ira entre los participantes.


Aproximadamente a las once de la mañana empieza la primera parte de la batalla, una suerte de primer asalto en que los líderes (mistis con sombrero), bajan a caballo desde los cerros, tratando de acercarse al centro de la pampa Chiaraje.


Una danza que podríamos calificar como de provocación hace que cientos de participantes de ambos bandos vayan acercándose a pie a la pelea. Pero son los más jóvenes los que rompen la tensa calma, ya que inician un rápido avance sin respetar ritual ni tradición y lanzan las primeras piedras. En menos de cinco minutos la presencia adulta se hace notar y con ella las estrategias de batalla. Así, las piedras de diversos tamaños que surcan el aire generan los primeros heridos.


Luego de dos horas la batalla se paraliza y ambos bandos se retiran a sus respectivas ferias, directamente a los puestos de comidas y la pequeña carpa que sirve de posta médica, buscando a los suyos. En este momento la música es protagonista: los participantes se agrupan, bailan y cantan, beben , mastican coca, fuman cigarrillos, descansan, pero aún tienen fuerzas para insultar a los rivales. A las tres de la tarde empieza la segunda y última batalla.


Ahora se ve desorden y atrevimiento en ambas partes. Dicen que el alcohol es el causante de que esta segunda batalla sea más sangrienta. En efecto, los de che'qa logran capturar a un hombre de Langui, y en medio de golpes, se lo llevan como prisionero. Desde el cerro las mujeres se preocupan: ¡lo van a ahorcar!, gritan al unísono, justo cuando el cielo decide participar, ocultando al sol, y castigándolos a todos con una fuerte granizada.

Fuente: Gaceta Cultural, N° 16, 200? Lima : INC, pp. 27-28

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