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Pobladores de la Comunidad Campesina de Chectuyoc, en el distrito de Maranganí, de la provincia de Canchis, protagonizaron la ultima semana, nuevamente un enfrentamiento con trabajadores de la Fabrica de Tejidos Maranganí, por posesión de tierras.

Las autoridades comunales demandaron la oportuna intervención de las autoridades, quienes deberán realizar las investigaciones, documentar y determinar quiénes son los verdaderos propietarios de los terrenos en disputa.

Denunciaron que trabajadores de la fábrica de tejidos Maranganí, pretenden apoderarse de sus terrenos, por lo que los propios campesinos defenderán por la vía de la fuerza si las autoridades muestran apatía y lentitud.

Marcos Laura Quispe, Presidente de la Comunidad de Chectuyoc aseguró que las acciones de fuerza emprendidas en días pasados obedecen a la legitima defensa de sus tierras mas nó por la infraestructura de la fábrica ni los bienes de la citada empresa.

En este sentido, rechazaron las reuniones y conversatorios infructuosas y agobiantes sin aportes de solución, que algunos dirigentes y autoridades vienen realizando en el tratamiento del conflicto.

Cabe señalar que la Fabrica de Tejidos Maranganí, data del siglo pasado, cuenta con un prestigio ganado, cuyos productos en tejidos en lana de mantas, frazadas, etc., tienen presencia en el mercado nacional y extranjero.

Sin embargo, al interior de la Fabrica, los trabajadores enfrentan un largo litigio judicial con los representantes, encabezado por Eduardo Ipince Braschi, Accionista mayoritario y preside el Directorio de Master , Investments Group Inc., así mismo la Fábrica de Tejidos Marangani S.A. y la Central Hidroeléctrica de Langui S.A.

Eduardo Ipince enfrenta diversos cargos al estado peruano y a los trabajadores por cuentas tributarias, desfalco, mala administración, adeudo a los trabajadores de la fabrica de tejidos Marangani por Compensación de Tiempo de Servicio CTS, por un monto calculado en US $ 2’000,000.00 (Dos millones de dólares).

Actualmente la administración de la fabrica de tejidos Maranganí, ha sido encargada judicialmente a los propios trabajadores, quienes han constituido una empresa propia, que les permite mantener su línea de producción y asegurar la estabilidad laboral de los trabajadores.

Por otro lado la Central Hidroeléctrica de Langui, cuyo patrimonio esta en disputa, es ofrecido por Ipince Braschi, como garantía para reflotar la fabrica, “para afrontar las acreencias si fuera necesario y seguir trabajando”, según su propia versión, en un blog publicado el 6 de enero de 2010.

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