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Cualquier palabra que se utilice en esta crónica quedará corta para explicar lo protagonizado por Uruguay y Ghana en Sudáfrica. Un zurdazo sorpresivo desde casi 35 metros, una bomba de tiro libre, una mano para salvar un gol, un penal errado en el último minuto de partido y una definición desde los doce pasos tuvieron que pasar para que el conjunto charrúa se meta en las semifinales del Mundial, después de 40 años.

Sorpresa. Hazaña. Histórico. Serán los calificativos más usados para describir lo hecho por el equipo de Tábarez, que para gozar, primero tuvo que sufrir.

El resultado final eclipsa lo visto en los 120 minutos de juego, donde el conjunto africano hizo más para quedarse con la victoria. Con Kevin-Prince Boateng como figura, Ghana tomó la batuta en la primera mitad y contó con las situaciones de mayor peligro. Isaac Vorsah cabeceó un córner apenas afuera y al goleador Asamoah Gyan le faltó una puntada de precisión tras una asistencia del volante del Portsmouth.

El panorama para los charrúas se complicó aún más a los 38 minutos, cuando su capitán, el defensor Diego Lugano, debió salir por una lesión en la rodilla derecha. Mientra tanto, el equipo africano seguía presionando. Y tanta insistencia tendría su premio. En el segundo minuto de descuento, Muntari, el hombre que se había quejado por no ser titular en el Mundial y que hoy entró desde el arranque de manera fortuita por la suspensión de Andre Ayew, rompió el cero.

Mensah cedió para Gyan, quien hizo de pivote y descargó para el volante del Inter. Muntari no encontró con la mirada ningún compañero libre y optó por el disparo al arco. Su zurdazo desde 35 metros agarró a Muslera caminando y lento de reflejos y se metió junto al palo. Así, con un baldazo de agua fría para Uruguay, se iban los 45 minutos iniciales.

El complemento arrancó con la misma tendencia. Uruguay sin encontrar su juego y Ghana mostrando sus intenciones de liquidar el encuentro. A tal punto, que en una contra de cuatro contra dos, Boateng desperdició lo que era el 2-0 lapidaro.

A los 55 minutos, el Soccer City de Johannesburgo viviría el momento de mayor silencio. Los 84 mil espectadores -en su gran mayoría africanos que apoyaban a Ghana- vieron como el tiro libre de Diego Forlán superaba al buen arquero Kingson para estampar el 1-1.

Empate y comenzaba otro partido, con un ida y vuelta constante. Muslera se lo sacó a Gyan, Suárez tiró una volea apenas desviada desde muy cerca y nuevamente el atacante del Ajax estuvo a punto de sacar ventaja, pero Kingson se interpuso entre él y el gol.

El suplementario fue inevitable. Luego unos primeros 15 minutos irrelevantes, todo estuvo a punto de definirse en la segunda mitad. Tras una serie de rebotes en el área uruguaya, Luis Suárez interpuso su mano entre la línea y el gol de Ghana. Roja para el delantero charrúa -deberá cumplir una fecha de suspensión- y una oportunidad de oro para los africanos. Gyan, que ya había convertido dos penales en este Mundial, tuvo la victoria ghanesa en sus pies. Pero no. El tiro del punta dio en el travesaño y se perdió afuera.

Tiempo cumplido y a los penales. Forlán(U) abrió para la Celeste, Gyan(G) igualó, Victorino(U) volvió a desequilibrio y Appiah(G) mantuvo la paridad. A partir de entonces, comenzó a surgir la figura Muslera, que debuto los remates de Mensah(G) y Adiyiah(G). Scotti (U) sacó ventaja para el equipo de Tábarez, quedando la definición en manos de Sebastián Abreú. Y el "Loco", fiel a su apodo, se encargó de sumarle todavía más dramatismo al desenlace. El delantero la picó para sellar la clasificación de Uruguay, que vuelve a una semifinal después de 40 años.

El próximo martes, los charrúas se medirán ante Holanda, buscando repetir la final y los títulos de 1930 y 1950. ¡Arriba la Celeste!

vea el siguiente video del momento mas decicivo entre Uruguay y Ghana

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