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El escritor Francisco Mejorada Chauca presentó su segunda novela La momia que más amé (editorial San Marcos, 2010), en la cual se intenta responder a la pregunta ¿Qué pasaría si tomas el ADN mitocondríaco de la dama de Ampato y lo pones en el óvulo de una mujer?

El autor señala que esta conjetura surgió mientras asistía, en el Museo de la Nación, a una exposición de la Dama de Ampato y se maravillaba que 500 años antes, el inca Pachacútec también había sido partícipe de estos capac–cochas o sacrificios humanos.

Otros temas que inspiraron “esta historia delirante, atrevida” fueron la clonación humana, los problemas sobre la salud del planeta y la astronomía precolombina.

“La salud del planeta es algo que siempre ha estado presente en mis trabajos, sea en narrativa o en la música: La madre tierra está dando muestras que está llegando un momento de cambios inevitables”, recuerda el hombre de radio.

Luego, le tomó alrededor de dos años escribir la novela que se mueve en dos tiempos: entre nuestros días y el incario.

Uno de los personajes principales es un arqueólogo justamente confiado en que equilibrar el mundo tiene que ver con el hallazgo de la momia de Pachacútec, y esta novela, La momia que más amé, también se vuelve un ensayo porque recoge evidencias de las crónicas coloniales (los trabajos de José de Acosta y del padre Antonio de la Calancha fueron algunos de sus libros de cabecera durante la escritura).

El quechua cusqueño también tiene protagonismo en la novela. “Es sobre todo con el fin de darle un color y recrear la andineidad", dice el autor.

Y el charanguista Jaime Guardia ha escrito en el prólogo del libro: “Considero que su libro es un importante aporte para valorar lo que estamos perdiendo: las tradiciones, el amor a lo nuestro, el respeto e interés por la historia, el saber adonde pertenecemos, y por qué es necesario enseñar a los jóvenes lo que somos para reunir nuestras sangres”.

Ahora Mejorada, también conductor del espacio radial de trova latinoamericana, Canto rodado, se siente más solvente como narrador frente a su primera novela, El ADN de Pachakuteq, de temática distinta, donde se habla de la reivindicación de las minorías étnicas bajo el legado incaico (representado por portar los genes de Pachacútec en un pueblo andino actual).

“El primer libro lo escribí como un furioso en dos meses, aprovechando un accidente a la cadera que me postró en cama”, confiesa el autor.

Su próximo trabajo, adelanta finalmente, tendrá a Lima de escenario. Pero será la Lima de 1537, la que tuvo sitiada a Francisco Pizarro desde el cerro San Cristobal por los incas y estuvo casi escamoteada de la historia.

Las 228 páginas de La momia que más amé y su próximo proyecto, confirman que un nuevo especialista en la novela histórica, inspirada en la cultura andina peruana, ha nacido.

Ha producido los álbumes Trovadurias, Derecho Humano y Perú Laralí Laralá y como solista ha preparado dos álbumes de música personal: Trazos de Viento y Sin Pasaporte.

Actualmente, junto a los músicos Pedro Arriola y Mónica Cuadros, integra "Puerto Tres" y preparan su primer álbum para 2011. Su novela El ADN de Pachakuteq ha sido reeditada este año por editorial San Marcos.

Andina

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