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Emergencia. Autoridades no suelen hacer labor de prevención. Más de 13 mil damnificados y cuantiosos daños materiales son el resultado de los fenómenos naturales que se presentaron en diversas regiones como Cusco, Huánuco y Puno.

Aquí el recuento de lo vivido, sobre todo en el primer semestre. Los más castigados, como siempre, son los más pobres.


El Perú no es un territorio en reposo. Suele ser castigado cada cierto periodo por diversos fenómenos naturales, cada cual más fuerte y con consecuencias mortales. En el 2010 no faltaron las lluvias, los huaicos y las heladas.

Las regiones más golpeadas fueron Cusco, Huánuco y Puno. En la primera de estas regiones se vivieron tres meses de intensas lluvias. Los aguaceros cayeron en el Cusco como un látigo divino. Luego, una sucesión de inundaciones y huaicos convirtieron las casas en escombros que flotaban en el fango.

La pesadilla se inició a la medianoche del 24 de enero. Tras cuatro días ininterrumpidos de torrencial lluvia, el río Vilcanota y sus afluentes en las provincias de Calca, Urubamba y La Convención se desembalsaron arrasando con todo lo que había a su paso.

Continúa la desgracia

A partir de ese día la desgracia no dejó de golpear. Le siguieron pueblos como Lucre, Huacarpay y Oropesa en Quispicanchis; Taray y Pisaq en Calca; Urubamba y Machu Picchu pueblo en el Valle del Urubamba; Zurite y Izcuchaca en Anta; Santa Teresa e Ivochote en La Convención, y varias zonas de la ciudad imperial.

También la mañana del 25 se desbordó el río Huatanay e inundó todo el pueblo de Huacarpay. A esa misma hora, en Lucre, el río del mismo nombre también abandonó su cauce y afectó unas 300 viviendas del lugar.

Un pueblo fantasma

Al día siguiente del desborde del río Huatanay, el 70% del pueblo de Huacarpay yacía desplomado.

Pero la zona más golpeada fue Taray, provincia de Calca, pueblo que desapareció la madrugada del lunes 3 de marzo tras el desborde del río Quesermayo. Siete personas murieron sepultadas dentro de sus viviendas colapsadas. Hoy Taray es un pueblo fantasma.

Pero la racha fatal continuó dos días después en el distrito de Pisaq (Calca). Las siguientes semanas la situación se puso insostenible: el drama que vivían las familias afectadas y damnificadas aumentaba pues la ayuda no llegaba y la gente dormía en la intemperie.

Luego se informó que dos mil turistas se encontraban varados en Macchu Picchu. A fines de mes, las cifras eran alarmantes: 3 mil 445 afectados, 4 mil 686 viviendas destruidas y 9 puentes colapsados, además de 10 fallecidos.

Tragedia en Huánuco

En abril, otra zona del país sufría las inclemencias del clima. Un alud golpeó las provincias de Ambo y el distrito de Chinchao en Huánuco. Este desastre dejó tristeza y desolación: 28 fallecidos, un número similar de desaparecidos y 243 viviendas sepultadas.

Por esa fecha, el presidente de la región, Jorge Espinoza, declaró lo siguiente: “Ambo no registraba daños por fenómenos naturales en mucho tiempo. Lo sucedido tomó por sorpresa a muchos pobladores”. Agregó que “nadie iba a pensar que por un pequeño arroyo vendría tremendo alud”. El pueblo aún llora la muerte de sus seres queridos.

Heladas en Puno

Los habitantes del distrito puneño de Masocruz, provincia del Collao, sufrieron las heladas. Aquí la temperatura llegó a 22 grados bajo cero. Un panorama similar se repitió en 7 de las 13 provincias de la región. ¿La consecuencia? La muerte de al menos 45 niños. “Esta es la mayor helada en los últimos años. El ganado está muriendo por falta de pastos y agua”, dijeron, resignados, los pobladores de Masocruz.

La cifra

500 millones de soles suman las pérdidas en vivienda, educación y otros sectores a causa de las lluvias en Cusco.

27 fallecidos dejaron las inundaciones ocurridas en diversas zonas de la ciudad imperial, según las cifras de Defensa Civil.

Los fenómenos meteorológicos
más extremos

La directora de meteorología del Senamhi, Amelia Díaz, señaló que los desastres naturales ocurridos en las regiones de Huánuco y Cusco han sido extremos y se pueden denominar como las precipitaciones más intensas registradas durante el 2010.

Comentó además que las inundaciones en la región Cusco impactaron a todo nivel; sin embargo, las lluvias en Huánuco afectaron a la población de forma más severa, pues las lluvias han sido más intensas en la parte alta y en la ceja de selva de Huánuco.

Indicó también que el caudal del río Urumbamba es de 280 metros cúbicos, pero en febrero llegó a casi triplicar esta cifra con 600 metros cúbicos.

Vanessa Herrera y José V.Salcedo.
La República

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