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Todo indica que las controversias en torno al proyecto Majes Sihuas II podrían dar paso al primer gran conflicto del año 2011. ¿Qué hacer para evitar que esto ocurra? ¿Qué hacer para romper el nivel de confrontación actual? ¿Cómo encontrar una fórmula satisfactoria para ambas regiones?

Una primera tarea es identificar lo que realmente se hizo mal, lo que se dejó de hacer y cuáles son algunas tareas pendientes.

¿Qué errores se han cometido?

- En primer lugar implementar una estrategia de hechos consumados. Como se sabe en septiembre 2010 se otorgó la buena pro del proyecto y el 9 de diciembre se firmó el contrato con la empresa Concesionaria Angostura Siguas S.A. En este escenario no se tomó en cuenta o se ignoró abiertamente la reacción que una decisión de este tipo podía causar en la población de Espinar.

- También ha generado una mayor controversia el hecho que la Autoridad Nacional del Agua (ANA), haya reemplazado el Estudio de Balance Hídrico de la Cuenca Alta del río Apurímac, por un simple estudio de "Confrontación de Oferta y Demanda de la Cuenca del Apurímac al río Salado".

Este estudio fue elaborado en apenas dos meses y según varios expertos no cuenta con series temporales suficientes que permitan evaluar correctamente la oferta histórica y las proyecciones de la cuenca. En suma no se cuenta con un estudio riguroso que encaré a fondo las dudas que se han planteado.

- Lo mismo ocurrió con el estudio de impacto ambiental (EIA) de la represa de Angostura, que se elaboró en un tiempo récord de dos meses y que fue finalmente aprobado rápidamente en el mes de septiembre de 2010, sin audiencias públicas en la región Cusco.

- La actuación del gobierno nacional ha sido totalmente errática. A la fecha existen dos instancias que están interviniendo en el caso: por un lado está el ANA con una comisión que pretende intervenir en las dos regiones y por otro lado una comisión de alto nivel. Cada uno de estos espacios desarrolla una agenda propia y no han demostrado capacidad para enrumbar el conflicto por una vía institucional de diálogo.
¿Qué hacer?

- Se debe proponer la creación de una verdadera comisión biregional, liderada por los presidentes de Cusco y Arequipa e integrada por equipos técnicos de ambas regiones. Se necesita liderazgo político y un compromiso serio que evite que el conflicto nuevamente entre a una espiral de violencia.

- Tal como lo manda la Ley de Recursos Hídricos (29338) se necesita instalar cuanto antes el Consejo de la Intercuenca del Alto Apurímac, con el liderazgo de los gobiernos regionales y con la participación de la mayor cantidad de actores claves y representativos de las regiones.

- Sin Estudio de Balance Hídrico no se puede tomar una decisión técnica informada y menos aun despejar los temores de la población de Espinar. El Estudio de Balance Hídrico ayudará a definir con precisión la oferta y la demanda actual y futura, tanto en época de estiaje como de lluvia. Se deberán incorporar las necesidades de protección del ecosistema, el uso de agua de la población y la demanda de actividades productivas. Además, sería recomendable revisar los estudios realizados (EIA y otros).

Ojalá que este conflicto se pueda encaminar por vías institucionales y pacíficas y sobre todo que las dos regiones encuentren caminos de colaboración y acuerdo

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