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Al cumplirse el centenario del nacimiento del escritor nacional José María Arguedas. Injustamente, este hecho no fue considerado significativo por el Presidente Alan García para nombrar el 2011 como el año de Arguedas.


La posibilidad de dedicar este año a nuestro escritor tampoco encontró eco en nuestros padres de la patria ya que, por el contrario, un grupo de ellos recomendó al Poder Ejecutivo nombrar al 2011 como el "Año del Centenario de los Submarinos en el Perú". Finalmente, el Presidente García ha señalado que el 2011 será el “Año del Centenario de Machu Picchu para el Mundo”. ¿Qué temas pone en el tapete Arguedas que parecen incomodar al Presidente García?


José María Arguedas fue un novelista y antropólogo peruano que, como señala Rodrigo Montoya, vivió y sufrió con gran intensidad el drama de ser peruano, en un país de “todas las sangres”, propiedad de los criollos, descendientes de españoles.

Arguedas, quizás como ningún otro escritor, entendió y describió el grave conflicto entre “señores e indios”. Este es un conflicto que aún nos marca y que separa a unos peruanos de otros porque no está resuelto. ¿Acaso olvidamos el desprecio con que llamó el Presidente García a nuestros hermanos amazónicos diciéndoles “perros del hortelano”?


Por esto, “Todas las sangres”, su última novela publicada en vida, es la gran metáfora sobre la diversidad cultural que caracteriza al Perú.

Estos ideales no son arcaicos, señala Carmen Pinilla, estudiosa de su obra, ya que no propugnan un regreso al pasado sino más bien tomar valores del pasado, que existen en las poblaciones actuales, heredadas del pasado incaico, y que esos valores tengan una utilidad en el futuro.

Por esto, señala Pinilla, los dos grandes objetivos de la vida de Arguedas fueron mostrar una realidad desconocida (o mal conocida por los prejuicios) y luego golpear como un río la conciencia del lector


Arguedas escribió “Yo no soy un aculturado, yo soy un peruano que orgullosamente, como un demonio feliz habla en cristiano y en indio, en español y en quechua”. Para Rodrigo Montoya, Arguedas estaba convencido de perfeccionar los medios para entender este país tan diverso, tan múltiple en variedad terrena y humana.

Más allá de empujar una ideología política para cambiar el país fue una actitud de solidaridad, de defensa de los valores morales y artísticos de los pueblos indígenas.


A partir de esta injusticia cometida con Arguedas se ha originado todo un movimiento para conmemorar los 100 años de su nacimiento. Los festejos se iniciaron el domingo en Andahuaylas, donde se izó la bandera y hubo un desfile cívico.

En el Club Andahuaylas, se presentó la revista de la Universidad Nacional de Andahuaylas José María Arguedas y la inauguración de la exposición “Legado arguediano”.

En Lima, hoy, desde las 7 pm, el Ministerio de Cultura y la Comisión del Centenario del Natalicio de José María Arguedas inaugurarán la exposición “Arguedas y el arte popular: Colección de Alicia y Cecilia Bustamante”, en el Centro Cultural de San Marcos.

En tanto, un grupo de intelectuales, ha logrado que se publique la obra antropológica y literaria de Arguedas en varios tomos, que posiblemente vean la luz a mediados de mayo.


En conclusión, celebraremos el centenario del nacimiento de José María Arguedas de la misma manera como han sido su vida y su obra: reivindicando todas las sangres en conflicto con las visiones criollas que han buscado persistentemente marginarlo de la cultura nacional.

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