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Sicuaninoticias.- Un superbuque de 114.500 toneladas y 292 metros de largo que surcaba el Mediterráneo en viaje de placer, encalló la noche del viernes frente a las costas de la Toscana italiana, el crucero tenía abordo 4.200 personas hasta el momento se reportaron 5 muertos y alrededor de 40 heridos y 50 desaparecidos.

El "Costa Concordia", que partió de Civitavecchia hacia las 18H00 GMT el viernes, llevaba a más de 3.000 turistas, entre ellos 989 italianos, 569 alemanes, 462 franceses, 177 españoles y 126 estadounidenses, además de unos mil tripulantes. El accidente ocurrió en Punta Gabbianara, cerca de la isla de Giglio, en el sur de la Toscana, Italia.

Las autoridades italianas y la empresa, cuya opacidad informativa fue calificada de escandalosa, deberán investigar las causas y exigir las responsabilidades pertinentes porque hay aún muchas incógnitas, aunque la versión más difundida es que la nave habría chocado con un banco rocoso.

La peruana Erika Soria, de 25 años, sigue sin ser localizada tras el naufragio, ella formaba parte de los 45 tripulantes, en el que viajaban 53 peruanos y ocho pasajeros peruanos, quienes a diferencia de la joven cuzqueña, sí se encuentran a salvo.

Según las listas de la tripulación que se han proporcionado a la embajada peruana, no se sabe el paradero de Erika Soria, uno de los sobrevivientes relató que vio a Erika saltar a una de las barcas hinchables, junto con otro peruano, pero no se sabe si llegó a tierra, pues nadie la volvió a ver.

Erika Soria, fue declarada como no habida la mañana del último viernes y desde entonces las labores de búsqueda se han centrado en ella y en los más de 50 desaparecidos que hasta la fecha no se logra ubicar.

Por otro lado familiares del peruano Tomás Costilla Mendoza, fallecido en el naufragio el viernes del crucero "Costa Concordia" en aguas italianas, pidieron a las autoridades acelerar los trámites para repatriar su cuerpo y sepultarlo en Perú, según informó la agencia oficial peruana Andina.

Entre tanto el peruano José Miguel Herrera Seminario, sobreviviente del naufragio del crucero “Costa Concordia”, en las aguas de la isla italiana de Giglio, en el mar Tirreno en Italia, donde trabajaba, expresó su sorpresa por la actitud que tuvo el capitán de la embarcación al ser junto a sus oficiales, los primeros en evacuar.

Muchos describieron "escenas apocalípticas" o de "pánico", refiriendo los empujones entre los turistas para intentar subir a los botes de salvamento, en medio de los gritos y los llantos de niños y jubilados que iban a bordo. Según esos testimonios, algunos se pelearon para hacerse con chalecos salvavidas.

"Salvamos como a 500 o 600 personas. Hice unos 10 viajes con la lancha, cada uno de media hora, hacía frío y soplaba viento. Nosotros hemos sido entrenados por la compañía para eso", cuenta el mesero colombiano Edgard López Sánchez.

En medio de la histeria, decenas de pasajeros se echaron al agua, lo que explica por qué entre los alrededor de 40 heridos muchos tienen brazos y piernas rotos.
Realmente es sobrecogedora la imagen, por la magnitud de la tragedia que se vivió la noche del pasado viernes y que hace recordar exactamente al histórico hundimiento del “Titanic”, sumergido en las aguas del Atlántico entre la noche del 14 y el 15 de abril de 1912.

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