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El resultado de esta competencia se asocia al vaticinio de la productividad en las provincias altas del Cusco como Canas, Espinar, Chumbivilcas y Espinar, por ello la afluencia de los altoandinos por presenciar la singular competencia hípica.

Según la interpretación en la cosmovisión andina. el triunfo del rey mago indio se traduce en que el presente año habrá abundante producción agrícola y dinero asegurado.

La jornada religiosa empieza en las vísperas con la velación de las caretas o mascaras que los reyes magos utilizaran, Les pasan una cobertura de clara de huevo y a la luz de las velas adquieren brillos candorosos. Los reunidos tratan de observar que mascara refleja mejor las luces.

En el día central se oficia la misa, luego la escenificación del diálogo del emperador Herodes con los reyes magos, en que el monarca llama la atención a las autoridades, encolerizado se arranca las barbas al saber la noticia del nacimiento del niño Jesús.

Este año el firmamento que estaba tachonado de nubes repentinamente se abrió un cielo claro para presentar un cálido panorama que sumió en algarabía colectiva para iniciar la procesión.

El rey mago indio, ganador de la competencia tuvo el ansiado honor de llevar en sus manos al recién nacido niño Manuelito que encabezaba la procesión seguida de las autoridades y la milagrosas Virgen de Belén.

Esta celebración tuvo como ingrediente las carreras hípicas conformada por “studs” provenientes de los distritos de Checca y Layo de Canas, los distritos de Canchis y delegaciones de la región Puno.

Fuente: radio Sicuani

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