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Jugando con la muerte. Hace dos años Taray, Zurite y Lucre fueron arrasados por el desborde de los ríos. A pesar de la magnitud de la desgracia, no se aprendió la lección. Esos poblados siguen ocupan

José Víctor Salcedo.

Cusco.

Antonia Lasteros Montalvo se resiste a recordar el fatídico 1 de marzo de 2010. Esa gélida madrugada la furia de la naturaleza se tradujo en el desborde del río Quesermayo. Un caudal de piedras y lodo enterró a cinco de sus familiares y al 90% del distrito de Taray, en la provincia de Calca, departamento del Cusco.

Además de sus hermanos Víctor y Angélica Lasteros Montalvo y sus parientes Damiana Montalvo, Kevin Bedoya Lasteros y Karen Chacón Lasteros, murieron otros tres habitantes del pueblo.

Han pasado dos años del desborde del río y en Taray se detuvo el tiempo. El fango de hace dos años permanece en las calles, las casas se reconstruyeron a medias y tampoco se hicieron trabajos para evitar un nuevo desborde del río. En estas últimas semanas las lluvias volvieron a arreciar Cusco y existe la amenaza de un nuevo desborde. “Necesitamos que se hagan las defensas ribereñas para que no ocurra lo mismo de 2010”, reclama Antonia.

De las 400 familias que perdieron sus viviendas en ese entonces, la mayoría volvió a construir o arreglar sus casas en los mismos lugares donde se produjo la salida del río.

Había el ofrecimiento del anterior gobierno para ceder 400 hectáreas (ha)del Instituto Nacional de Investigación Agraria (INIA) y reubicar al pueblo. Los terrenos ubicados en una zona de Huacalle, a 10 minutos de Taray, debían transferirse al municipio de Taray, sin embargo, el área está reservada a la investigación. Hay un proyecto de ley presentado por la parlamentaria Julia Teves, para cambiar el uso y salvar a 100 familias del peligro.

El gerente de Desarrollo Económico de Taray, Raúl Zegarra Mogollón, informó que el gobierno no tiene 500 mil soles para las defensas ribereñas y reconstrucción integral del distrito. Indeci no autoriza dichos trabajos, porque ha recomendado su reubicación hacia Huancalle. En Zurite (ANTA) y Lucre (Quispicanchi) tampoco se hicieron trabajos de defensa ribereña. En 2010 el desborde de ríos en ambos pueblos destruyó decenas de viviendas.

Para Edwin Vásquez, director del Indeci, hubo poco interés por trabajar en prevención. De ahí que el riesgo “siga siendo alto para esos pueblos”.

Fuente: La República

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