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Heroína. Gobierno nacional y autoridades la condecoraron póstumamente por su valentía para salvar vidas en el naufragio del Costa Concordia. Cuerpo llegó al Perú luego de repatriarlo desde Italia.

Veintiún días después de morir en el naufragio del crucero Costa Concordia, Erika Fanny Soria Molina, volvió a Cusco, su tierra natal, en un ataúd y con varios títulos póstumos. El Gobierno peruano la condecoró con la orden “Al Mérito por Servicios Distinguidos en el Grado de Oficial”. La Municipalidad Provincial del Cusco le entregó la “Medalla de Alcaldía” y la comuna de San Jerónimo hoy, antes del entierro la declarará heroína.

Once y treinta de la mañana. Un aire helado sopla en el aeropuerto Alejandro Velasco Astete. La familia de Erika recibe el féretro con el cuerpo. Los rostros de amigos y familiares se empapan de lágrimas.

Erika será recordada como una de las peruanas valientes que ayudó a salvar vidas en el naufragio del Costa Concordia. Erika trabajaba como camarera del lujoso crucero. La nave surcaba las aguas de la isla Giglio en las costas italianas. De pronto un choque provocó su naufragio.

Erika, de 25 años, ayudó a varios tripulantes a subir a los botes salvavidas. Luego se desprendió de su chaleco para ayudar a otra persona. En ese trance, murió ahogada.

Madeleine, su hermana, asegura que “ella murió por ser buena persona”. Su mamá, Benedicta Molina, piensa que fue el destino con complicidad del sentido de humanidad de su pequeña

Su hermano Elar, dos años mayor que Erika, mira fijamente el ataúd y no puede contener el llanto. Se coge la cabeza y mira al cielo como reclamando a Dios por la partida de la “engreída por siempre” (frase inscrita en un cuadro) de la familia Soria-Molina.

El ataúd acompañado de unos 120 amigos y familiares es colocado en la carroza fúnebre para trasladarla a la Municipalidad Provincial del Cusco donde la esperan el alcalde de Cusco, Luis Flórez; de San Jerónimo, Policarpo Ccorimanya; y de Santiago, Fermín García. Le rinden un homenaje póstumo por “su ejemplo a la humanidad: ayudar a costa de su vida”

“Hemos conseguido el retorno de nuestra hija, habíamos dicho que íbamos a volver con nuestra hija y lo hicimos”, refirió Saturnino Soria, padre de la joven cusqueña, quien tras la tragedia viajó junto a su esposa a Italia para encontrar a su hija “viva o muerta”.

"Mi papá prometió regresar con el cuerpo (de Erika) y es lo que ha hecho. Le daremos cristiana sepultura y sabremos que descansa en paz", agregó Elar.

MEDALLA PARA ERIKA

Ya en el Centro de Convenciones de la comuna cusqueña el alcalde, Luis Flórez, entregó la “Medalla de Alcaldía” y cubrió el ataúd con la bandera del Tahuantinsuyo en señal de orgullo por la heroica conducta de la cusqueña.

“Recordaremos su valor y ejemplo para la juventud. Vemos que una joven cusqueña fue reconocida como una heroína por ayudar a otras personas. Se destaca su altruismo y entusiasmo, lo que la hace merecedora de este reconocimiento”, dijo Luis Flórez.

Antes la ministra de Educación, Patricia Salas O´Brien, anunció la entrega de la orden “Al Mérito por Servicios Distinguidos en el Grado de Oficial” a Erika.

“Ella es un ejemplo de lo que somos los peruanos para todo el mundo”, sostuvo la ministra quien hizo llegar las condolencias a los padres.

Por la tarde el féretro fue trasladado al auditorio de la Municipalidad de San Jerónimo donde es velada hasta que sea trasladada al cementerio del lugar a las tres de la tarde de hoy.

La República

Foto: Andina

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