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Cuatro hombres vestidos con batas blancas atienden con minuciosidad a un Cristo y dos vírgenes. El más joven, Erwin Castilla Flores, hurga con un bisturí el rostro de un Cristo ensangrentado. A su costado, su compañero limpia con algodón a la Virgen María; unos metros más allá otro joven intenta pegar los brazos de un Cristo reluciente.

Todos ellos son restauradores del pasado cusqueño y se asemejan a los doctores que salvan vidas. “Nosotros salvamos el arte colonial y religioso cusqueño en esta casona que es nuestro hospital”, se apura a decir Henry Samanez del Castillo, subdirector de Conservación del Patrimonio Cultural Mueble de la Dirección Regional de Cultura de Cusco (DRCC).

Esa casona colonial ha visto entrar a cientos de santos de las diferentes iglesias de Cusco, agonizando, y luego salir restaurados, casi como nuevos. La casona del marqués de Valle Umbroso es una reliquia colonial ubicada en Tipón, a 40 minutos de Cusco, y funciona desde hace diez años como el centro de restauración.

Allí trabajan 50 artistas que se encargan de reconstruir a cristos, vírgenes y otras esculturas y obras religiosas de los siglos XVII y XVIII, que pertenecen a diferentes iglesias coloniales de la región. Se encargan de conservar nuestra memoria.

Hospital Sagrado

Uno de los problemas que enfrenta el centro de restauración es la falta de espacio. El recinto principal donde trabajan los artistas funciona también como almacén. Allí, en los rincones, se encuentran los pacientes a la espera de ser intervenidos.

Hay decenas de esculturas religiosas, algunas mutiladas. Hay obras de las iglesias de Anta, Acomayo, Cusco, Saylla, Huasao, Paruro, entre otras.

Samanez cuenta que hay trabajo acumulado. “Nuestro centro es único en el país. En el 2006 restauramos obras contemporáneas de Tacna. También hemos reconstruido esculturas y cuadros pictóricos de templos de Puno y Abancay”, revela orgulloso. Añade que el año pasado entregaron las esculturas y pinturas de nueve templos de la región, entre ellos de Urubamba y Calca.

Francisco Luna Valencia es el encargado del gabinete de Conservación del Patrimonio Mueble Arqueológico. Ahora restauran varios ceramios incas y líticos hallados en Maucallacta, en las alturas de Espinar.

En la sala que él dirige hay aríbalos, vasijas enormes, piruros, pedazos de ceramios y líticos. Samanez anuncia que este año entregarán las obras pictóricas y esculturas de los templos de San Sebastián –donde labora un equipo– y de Písac y Anta.

“Trabajamos con calma, sabiendo que salvamos nuestra memoria histórica-artística que podrán gozar las futuras generaciones”, concluye, y sus palabras parecen un presagio.

Trabajos Importantes

Con más de 30 años de existencia, el equipo es pieza importante de la Ciudad Imperial. “Hemos restaurado al Señor de los Temblores”, dice Isaac Concha, coordinador de las obras de arte.

Fuente: El Comercio

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