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 Crédito: Video de Umbrales
Suspendido a 50 metros sobre el río Apurímac, en el cañón del mismo nombre, el Q'eswachaka o Queshuachaca es uno de los puentes trenzados de ichu más antiguos que existe en el país, y que integra el sistema vial inca conocido como Qhapac Ñan.
Su preservación está a cargo de las comunidades quechuas de Huinchiri, Quehue, Chaupibanda y Pelcaro, ubicadas en la provincia de Canas, a 110 Km de la ciudad del Cusco y más de 3,600 msnm.
Cada año, estos comuneros destinan tres días a la recolección, trenzado y colocación del puente, de 28,67 metros de largo, utilizando técnicas ancestrales.
Jesús Huamani Sosa, presidente de la comunidad de Chaupibanda, explicó que este año la participación de la población fue masiva, pese a la helada que azotaba al Cusco. Sin embargo, aún precisan de mayor publicidad, pues son pocos los turistas que llegan a apreciar la ceremonia, que empieza cada segundo domingo de junio.
"Vale la pena visitar el Q'eswachaka pues es el último puente en su género que sobrevive a la modernidad y se encuentra casi en su estado original después de más de cinco siglos", aseveró Carmen Arróspide Poblete, del Patronato de Cultura Machu, que hace cinco años impulsó su declaratoria como Patrimonio Nacional Inmaterial de la Nación. 
El 6 de diciembre del 2013, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés) incluyó al puente en la lista representativa del Patrimohio Cultural Inmaterial de la Humanidad. 
A la fecha, el Perú ha inscrito seis elementos más en esta lista, además del puente trenzado: las tradiciones orales y manifestaciones culturales del pueblo Zápara (inscrito en conjunto con Ecuador), en 2008; el arte textil de Taquile, en el 2008; la danza de tijeras, en el 2010; la Huaconada, danza ritual de Mito, en el 2010; la peregrinación al Santuario del Señor de Qoyllurit’i, en el 2011; y la Festividad de la Virgen de la Candelaria de Puno, en el 2015.
ACCESO A TURISTAS
La ceremonia de renovación del Q'eswachaka empieza con un pago a la tierra (ofrenda), representado por el apu Quinsallallawi. Durante el segundo día se desamarran las sogas viejas, sujetas a enormes clavos de piedra en cada extremo del cañón y se empieza a tejer la estructura nueva, con las barandas o pasamanos, a lo largo de la actual carretera que une la  capital del distrito de Yanaoca con las comunidades campesinas. Al tercer día se amarran las estructuras y se colocan las ramas, que serán el piso del puente.
Algunas agencias de turismo ofrecen tours de S/.25 para apreciar el proceso de renovaación del puente durante un día. El resto del año también se puede llegar hasta el puente en vehículos de transporte público que parten del Cusco. El pase por la estructura es libre.
Fuente: El Comercio

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