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El pasado15 de junio, presidente de la Sociedad Nacional de Industrias, Eduardo Farah calificó como “Sarnosos” a los campesinos en medida de fuerza de la provincia cusqueña de Canchis.

El sicuaneño y vicepresidente regional del Cusco, Mario Ochoa exigió una disculpa pública lo más antes posible , dado a que la diatriba lanzada hacia los pobladores Canchinos,, ha sido peor que echarles un balde de gasolina al pueblo que se quiere levantar.

Una ciudadana, Imelda Vega-Centeno, mediante una carta publicada en la República, le responde al ciudadano “él mismo (Farah) es un sarnoso, pues pertenece a una minoría étnica”. Aquí el contenido de la carta:

Estos días sombríos han abundado en afirmaciones, adjetivos e interpretaciones del conflicto amazónico (conflicto social de largo alcance), calificaciones que desenmascaran el racismo excluyente y destructor (Claude Levi Strauss, 1950), que está tan vigente en la sociedad peruana. Retengo el comentario del ex ministro fujimorista y dirigente empresarial Sr. Eduardo Farah, quien afirmó que no se podía permitir "que cuatro sarnosos nos cierren las carreteras".

Pues bien, el miedo al diferente lleva a la adjetivación descalificadora del mismo, las actuales minorías étnicas de nuestro país son "sarnosos" para el Sr. Farah, pero si continuamos usando su criterio xenófobo, él mismo es un sarnoso, pues pertenece a una minoría étnica, ya que sus padres llegaron de Palestina a comienzos del siglo XX huyendo de la guerra, la invasión extranjera y el hambre.

Lo que el Sr. Farah subraya con su calificación es que "sarna con plata no pica ni descalifica", él no es un ambulante que vende tocuyo en los mercados de Tacna y Arequipa (como lo hicieron sus antepasados), ahora es un próspero empresario, no puede ser descalificado ni adjetivado, le ampara la razón del dinero.

Otro argumento que me retumba en la cabeza es la “teoría del complot”, repetido hasta en el mensaje a la nación del presidente Alan García (17/06). Según esta teoría, los miembros de las naciones originarias amazónicas (y andinas de Cuzco y Apurímac en huelga indefinida), son menores de edad, no saben lo que quieren (ministra Mercedes Aráoz), son “manipulables, ignorantes” o simplemente terroristas y salvajes como decía el malhadado spot del gobierno...

No se reconoce el derecho de ciudadanía de las naciones originarias, no se les reconoce la capacidad de discernir, pensar, decidir, acertar o equivocarse... no, todo lo que hagan se pone a la cuenta de supuestos manipuladores: nacionalistas, Chávez, Morales, Correa, las ONG... regalando a terceros los logros de organización, reivindicación, exigencias nacionales y de ciudadanía de las comunidades originarias, las que en el caso de los amazónicos, provienen de la Ley de Comunidades Nativas de 1974, mucho antes de que existiesen en la escena los supuestos agitadores del complot denunciado.

Alguien me sugería que sí hubo complot contra la democracia, el que consistiría en polarizar la situación desde el poder hasta encontrarnos en el escenario vargasllosiano de escoger “entre el cáncer y el sida”, para favorecer políticamente a Keiko Fujimori el 2011, lo cual es verosímil, pero tan irresponsable...

Lástima por el país, felizmente las posiciones racistas, xenófobas (implícitamente genocidas), e irresponsables, han sido puestas en evidencia, espero que sea una oportunidad para comenzar a curarnos de estas taras nacionales.

Un abrazo.

Imelda Vega-Centeno

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