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Derrumbes en la vía entre Cusco y la provincia de La Convención son causantes que los viajeros pasen las peripecias nunca imaginadas, un simple viaje de seis horas en promedio se alargan hasta 24 horas.

Estas largas paradas en la ruta se deben a los trabajos de ensanche de la carretera Alfamayo - Chaullay - Quillabamba por el Consorcio COSAPI-TRANSLEI que inconsultamente cierran el transito diario en el sector de Alfamayo, lugar donde termina el asfaltado de la vía.

El cierre es desde las siete de la mañana hasta las doce y media, y entre las una y media hasta las seis de la tarde. Entonces los vehículos hacen su paso de bajada y subida solo al mediodía y en horas de la noche.

Los lugareños que viven próximos a las zonas de los derrumbes especulan con el precio de los escasos alimentos, un simple plato de arroz turco con una papa sancochada y un pedazo de pollo puede bordear hasta los diez soles, el vaso de café dos soles, las galletas en un sol, las gaseosas y botella personal de agua mineral en dos nuevos soles.

Otra causa, son los constantes derrumbes de los cerros por la inestabilidad ante la temporada de lluvias, sus bases se remojan y toda la masa se desploma a la plataforma vial. El desprendimiento de grandes rocas es espectacular, la caída provoca un ensordecedor sonido que se repite con el eco de la montaña. El foco de los derrumbes está localizado en el km.94 sector de Sarasarayoc, entre el conjunto arqueológico Wamanmarka y Alfamayo.

Las horas de espera en la ruta, abandonados, incomunicados sin señal celular, las molestas picaduras de mosquitos, el llanto de los niños, más el sofocante calor, provocan que transportistas, turistas y pasajeros entren en pánico y desesperación. Los obreros de la constructora reciben insultos, se enfrascan en discusiones porque ellos cruzaron en la trocha su pesada maquinaria para evitar el paso de algunos atrevidos choferes, los vestidos de naranja hasta son odiados por momentos.

Un padre de familia que trasladaba a su anciana madre al Cusco, se puso a llorar ante la impotencia de verla mejor. Esta zona es de sufrimiento, de caos, de aburrimiento, angustia y dolor, sin servicios higiénicos en medio del barrizal, donde el hambre, la sed y las ganas de comunicarse con alguien para escuchar algunas palabras de aliento, son las dominantes.


Los obreros del consorcio constructor se juegan la vida en ese tramo, al momento de limpiar la ruta puede caerles encima el cerro o impactarles las rocas, también los transportistas atemorizados tienen que pasar raudos y con mucho calculo el estrecho habilitado, encomendando su destino y el de sus pasajeros al fortunio, ya que aguas abajo discurre el torrentoso río sagrado.

DATO.- La culminación del asfaltado de Los 55 kilómetros que falta hacia Quillabamba está programado para finales del 2012 y costará más de 190 millones de nuevos soles, financiados por el Estado, mientras tanto los convencianos tendrán que sopesar los avatares de comunicarse con Cusco, la capital regional.

Joel Ayala. Periodista independiente*.

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