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La recuperación, conservación y revaloración de diversos tramos del Qhapaq Ñan o sistema vial de los incas es difundida entre los cusqueños a través de un video institucional, elaborado para sensibilizar sobre la importancia que tuvo desde su construcción, en 1450, cuando gobernaba el inca Pachacútec.

La Dirección Regional de Cultura de Cusco, a través del programa Qhapaq Ñan Cusco, elaboró 2,500 videos de la producción titulada “Qhapaq Ñan, nuestra herencia”, de unos 15minutos.

Juan Carlos Mellado Flórez, coordinador del proyecto, afirmó que el material motiva el conocimiento y la importancia que tuvo el gran sistema vial andino en el Tahuantinsuyo para la comunicación, información y traslado de producción agrícola y mineral.

Explicó que los trabajos de identificación y registro de los empedrados de los antepasados que tuvieron visión expansionista y unión con nuevas civilizaciones, se iniciaron en 2002.

A lo largo de estos años, técnicos y obreros de la Dirección Regional de Cultura pusieron en evidencia la alta ingeniería incaica.

Así, actualmente se pueden apreciar muros de contención, calzadas, puentes, sistemas de drenaje, chasquihuasis o casas de los chasquis (donde se relevaban para llevar información) y tambos (lugares donde pernoctaban y descansaban).

El programa Qhapaq Ñan Cusco busca la recuperación del sistema vial de los incas, a través de acciones que posibiliten su inserción y uso en el presente.

Tramos

Mellado Flórez indicó que están por concluir los trabajos en el tramo Qoricocha-Huchuy Qosqo, ubicado entre la localidad de Corao y el distrito de Lamay (provincia de Calca). Tiene 12 kilómetros y forma parte del Chinchaysuyo.

Según explicó, en la época incaica sirvió para la comunicación, pues el sitio arqueológico de Huchuy Qosqo fue estratégico para la administración política, el militarismo y la producción en el Valle Sagrado de los Incas.

El tramo Chinchero-Urquillos-Urubamba (del Chinchaysuyo), en la provincia de Urubamba, también de 12 kilómetros, tuvo gran valor, pues el parque arqueológico de Chinchero fue el centro administrativo en el período del inca Túpac Yupanqui (hijo de Pachacútec). Articulaba zonas productivas de papa y maíz con el valle sagrado. Aquí se hallaron colcas o almacenes.



El tramo Vitkus-Choquequirao (en Vilcabamba, La Convención), perteneciente al Antisuyo, fue utilizado para el traslado de coca, ají y productos tropicales. Se extiende a lo largo de 40 kilómetros.

Otros tramos intervenidos son Koricancha-Huanacauri y Haucaypata-Izcuchaca, que abarcan las provincias de Cusco (distritos de Santiago, San Sebastián y San Jerónimo) y Anta.

El primer camino de siete kilómetros forma parte del Qollasuyo, el cual tuvo carácter ceremonial al ser Huanacauri el apu donde se fundó Cusco; el segundo es de 25 kilómetros con dirección a Chinchaysuyo, considerado como uno de los más importantes al servir de conexión con la costa norte y Quito (Ecuador).

Mellado Flórez dijo que otra parte del Qhapaq Ñan está en el barrio de San Blas: el tramo Paclachapata-Abra Corao, recuperado en cinco kilómetros, el cual sirvió de articulación del Antisuyo. Fue usado como vía de salida a los valles de Paucartambo para el traslado de minerales como el oro.

“Lo más importante es reconocer la existencia de un patrimonio de dimensiones magnificentes que falta dar a conocer a la comunidad. Troncales como el Koricancha-Huanacauri, Haucaypata-Izcuchaca, Haucaypata-Tanka (camino al Contisuyo) y Amaru-Markahuasi (en el parque arqueológico de Sacsayhuamán) son Patrimonio Cultural de la Nación y los otros están en proceso de declaratoria”, finalizó.

Andina

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