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Denuncian pueblos de etnia machiguenga. Refieren que la invasión al territorio Nahua Kugapakori es similar al que ocurrió durante la explotación del caucho a inicios del siglo XX.

Pobladores machiguengas del Bajo Urubamba manifestaron que los siete años de explotación del gas de Camisea les ha traído graves daños a sus comunidades, y que la invasión a la reserva indígena Nahua Kugapakori por parte del Consorcio Camisea es comparable al que se ejecutó durante la cruel explotación del caucho a inicios del siglo pasado.

“La explotación del gas en territorio machiguenga solo ha traído males como el alcoholismo, enfermedades venéreas, desnutrición crónica infantil y también la contaminación de los afluentes del río Urubamba con innumerables derrames”, denunció Walter Kategari Iratsimeri, dirigente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep).

El representante indígena alertó que la ocupación del territorio Nahua Kugapakori por el Consorcio Camisea es de tal magnitud que ha colocado al borde del colapso a los pueblos en aislamiento voluntario y en contacto inicial que viven en esa reserva indígena.

Reunión con el BID

Respecto a la última reunión que el Banco Interamericano de Desarrollo tuvo en la localidad cusqueña de Yucay, el miércoles pasado, con las partes interesadas del Proyecto Camisea, el miembro del comité directivo nacional de Aidesep lamentó que en esa cita no se haya fijado como tema central de análisis las consecuencias de la explotación del gas de Camisea.

“La preocupación central debió ser lo que ha dejado Camisea en estos siete años de explotación en territorios de los pueblos machiguenga, y lo que no debería seguir dejando”, anotó el directivo de la organización indígena, Walter Kategari Iratsimeri.

Reserva Kugapakori Nahua

La Reserva Kugapakori Nahua se creó en 1990 para proteger los derechos territoriales de los nahuas, nantis y otros pueblos que viven dentro de la reserva y que tenían relaciones limitadas con la sociedad nacional y otros pueblos indígenas.

La trágica experiencia de contacto de los nahuas que causó la muerte de la mitad de la población fue un factor crítico para la creación de la reserva.

Durante las décadas de los 80 y 90 continuaban las incursiones de madereros ilegales que amenazaban con provocar más contactos con pueblos en aislamiento y así repetir la tragedia de los nahuas para otros pueblos.

Ahora el área de la reserva está permanente habitada por los nahuas, nantis y machiguengas.

Además es parte de la zona de desplazamiento de los mashco piros que todos los años cruzan los varaderos para viajar entre las cuencas del Purús y el Manu.

Cada uno de los pueblos de la reserva tiene una relación diferente con la sociedad nacional; algunos invitan abiertamente a los visitantes, otros acepten pero no buscan el contacto con gente de afuera, y otros evitan todo contacto con extraños, incluso con indígenas de otros pueblos.

Los derechos de los pueblos indígenas de la reserva al territorio y a la salud, y el derecho de decidir ellos mismos sobre el futuro que desean (autodeterminación) se ven ahora amenazados por incursiones de madereros ilegales.

asi mismo los intentos de evangelización y contacto por misioneros, y las actividades del Proyecto de Gas de Camisea (el 67% del lote 88 y tres de cuatro plataformas propuestas están dentro de la reserva).

Existen amenazas adicionales para los mashco piros de las actividades de extracción ilegal de madera y de la creación de concesiones de hidrocarburos en otras partes de su territorio migratorio en Madre de Dios y Ucayali que hacen que se desplacen por zonas cada vez más alejadas de sus rutas tradicionales y entren en conflicto, a veces violento, con otros pueblos indígenas asentados.



Con redacción de la República

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