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Hace unas semanas cuando el Poder Ejecutivo promocionó su tan exitosa “Operación Libertad”, nos abstuvimos de criticar al gobierno por la forma como encaró el secuestro de los trabajadores en el poblado de Kiteni y por “maquillar” una intervención que no fue tan implacable como nos quisieron hacer creer. La razón fue mostrar un único frente de lucha contra el narco terrorismo.

Sin embargo, los sucesos de los últimos días y el hallazgo sin vida del suboficial de la Policía Nacional César Vilca en la zona de Alto Lagunas, ponen en tela de juicio el accionar del gobierno en la zona del Vrae. En un comunicado totalmente ajeno a la verdad, el Ministerio de Interior y la PNP señalan que luego de una intensa y prolongada búsqueda fue hallado el suboficial Vilca; cuando todos sabemos que fue encontrado por su padre acompañado por varios lugareños después de varias horas de caminata sin ninguna ayuda por parte del Estado.

Este hecho reafirma la negligencia y la ineficacia por parte de los dos sectores responsables de hacer frente al terrorismo y al narcotráfico: El Ministerio de Defensa y el Ministerio del Interior. Resulta evidente que la estrategia implementada por ambos sectores no va de acuerdo con la verdadera dimensión del problema ni con las necesidades logísticas ni de armamento que necesitan nuestros soldados. Seguimos combatiendo con “arco y flecha” en pleno siglo XXI y así es obvio que vamos a ser derrotados.

Necesitamos afrontar esta lucha contra el terrorismo con una estrategia mucho mejor definida y más eficaz. Y para ello, resulta imprescindible emplear la tecnología de punta al momento del combate. Nos preguntamos ¿Por qué, a pesar de existir presupuesto, el Estado no adquiere aviones no tripulados que permitirían ubicar a los terroristas en la zona del Vrae sin arriesgar vidas humanas? Además de ello, se hace necesario unificar un comando conjunto único que lidere la lucha en el Vrae y que éste sea acompañado por una mayor presencia del Estado a través de diversas políticas de promoción de desarrollo.

Evidentemente, esta nueva estrategia debe ser iniciativa tanto del sector Defensa como del Interior. Y a la fecha, lo único que tenemos son explicaciones mediáticas que no aportan en lo más mínimo. Las muertes lamentables del personal del Ejército y la PNP como resultado de una estrategia equivocada, constituyen una responsabilidad política que ambos ministros deben asumir mediante su renuncia impostergable. De lo contrario, la moción de censura por parte del Congreso resultará inminente.

(Con información del diario Expreso).

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