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Verónika Mendoza habla en esta entrevista también sobre Ollanta Humala, Susana Villarán, Barack Obama, Hugo Chávez, la derecha y otros temas.
Jorge Luis Cruz
Alberto Nishiyama
Web RPP
Verónika Mendoza (Frente Amplio) tiene 35 años y postula a la presidencia de Perú con la edad mínima que la ley permite. Sus opositores acusan su juventud, pese a sus años en el Congreso con el Nacionalista, partido con el que fue elegida parlamentaria en 2011 y al que renunció un año después por una discrepancia con el Gobierno sobre el manejo del conflicto social en Espinar.
En la última encuesta de Ipsos se ubica en el tercer lugar con 9%, empatada con Alfredo Barnechea. RPP Noticias entrevistó a Verónika Mendoza en un momento clave de su campaña, creciendo en las encuestas, pero también en plena batalla por convencer a los indecisos, a aquellos que desconfían de su pasado nacionalista y la acusan de chavista, como quien menciona una mala palabra.
Alberto Fujimori
—¿En qué momento se jodió el Perú?
—Depende de si hablamos de la manera cómo se institucionalizó y naturalizó la corrupción, por ejemplo. Es parte un poco de esta cultura de la criollada. El que evade la ley es visto como el bacán. Desde otro punto de vista, creo que fue durante el fujimontesinismo, cuando se consumó, se generalizó (la corrupción) en todas las instituciones, cosa de la cual no hemos podido salir aún.
—¿A qué llamas derecha? ¿Necesariamente es algo malo ser de derecha?
—Alguien de derecha es quien cree ciegamente en la capacidad del mercado de resolver todos los problemas sin orden, sin planificación. Quien cree que el Estado es innecesario o hay que reducirlo a su mínima expresión. Quienes suelen defender los intereses de los grandes grupos de interés económico, muchas veces en perjuicio de los ciudadanos, buscando flexibilizar los derechos laborales, recortar los derechos ambientales, recortar los derechos de las comunidades. Todo resulta válido en nombre de la renta y el lucro.
—¿Crees que los ricos en el Perú han sido a lo largo de la historia injustos y poco solidarios con los más necesitados?
—No creo que podemos plantearlo así. Sí ha habido abuso, ha habido un excesivo control político de ciertos grupos de poder económicos. Pero no podemos generalizar a los ricos del Perú. Pero sí, quienes han gobernado el país en los últimos años lo han hecho en alianza o a favor de grandes grupos de poder económico y muchas veces en perjuicio de las grandes mayorías y los sectores más vulnerables.
Verónika Mendoza
LA RECONSTRUCCIÓN DEL PERÚ
—¿Te gusta vivir en Lima?
—Como cusqueña, como serrana, confieso que padezco un poco de Lima. He aprendido a quererla en los últimos años. Su riqueza, su complejidad, su diversidad de todas las sangres. Pero no dejo de extrañar mis montañas, mis apus y la relativa tranquilidad que vivimos en algunas zonas de la sierra.
—En Perú se han construido las ciudades de manera desorganizada. 
—Todos los candidatos hablan de un techo digno, pero es difícil mejorar una casa en barrios que no reúnen condiciones dignas de vida. Así como el modelo que han seguido algunos países en Asia, ¿se ha pensado en la posibilidad de construir nuevas ciudades en el Perú? No hablamos de barrios, sino de ciudades enteras.
En el Frente Amplio venimos insistiendo en la necesidad de planificar el desarrollo, la ocupación del territorio, el uso de los recursos naturales. Es inaudito que hayan asentamientos poblacionales en las quebradas, donde sabemos que en época de lluvias hay huaico y derrumbe. Ahí hay una clara diferencia entre nuestra propuesta y la de otros candidatos, quienes pretenden mantener el desorden, con la idea de que el mercado lo ordenará todo de manera mágica. Necesitamos un Estado que, en diálogo con la ciudadanía, empresarios e inversionistas, planifique dónde se instalarán nuevas ciudades, sostenibles, con áreas verdes, con saneamiento básico.
Susana Villarán
VILLARÁN, HUMALA Y EL NACIONALISMO
—¿Qué opinas de Susana Villarán? 
— (Verónika queda en silencio unos segundos) ¿Por qué opinar de ella en particular?….Susana se perfilaba como una líder de izquierda importante, pero luego de una gestión municipal criticada perdió popularidad.
-Es importante tu opinión de quien es, de alguna manera, tu antecesora en esta línea de líderes de izquierda.
No es precisamente mi referente político de izquierda, pero es importante reconocer los esfuerzos que hizo en la gestión municipal de Lima de promover e impulsar reformas impostergables, aún cuando se haya dado una gestión no del todo eficiente. Es importante valorar esa voluntad y esa valentía que le hace falta a muchos gobernantes patra enfrentar reformas profundas.
Ollanta Humala
—¿Sientes que el gobierno de Ollanta Humala no la apoyó lo suficiente? 
—Ollanta Humala lamentablemente no se compró ningún pleito. No asumió posición clara frente a ningún tema. Siempre fue ambiguo, siempre fue dubitativo. Esperábamos una cosa totalmente distinta a él. Claridad, visión, capacidad de liderar las transformaciones que se había ofrecido en campaña electoral, pero no lo hizo.
—Si Ollanta Humala fue un mal presidente, ¿cuál es tu responsabilidad política por ayudarlo para llegar al Gobierno?
—Uno de nuestros principales errores fue haber confiado en exceso en un caudillo y no haber buscado consolidar una organización política que garantizara que aquello que se ofrecía se cumpliera. Quedamos a merced de los apetitos y las ambigüedades del señor Humala. Esa lección, yo particularmente, la asumo y la reivindico.
—Si ha pasado tan poco tiempo de todo esto, ¿por qué los electores deberían premiarte ahora con su voto para que seas presidenta?
—No se trata de que me premien a mí en particular…
—Premiar al partido que lideras…
—Se trata de votar por la que nosotros consideramos es la única verdadera alternativa de cambio. Creo que varios hemos demostrado coherencia a lo largo de nuestra trayectoria. Por eso preferí renunciar al Partido Nacionalista y alejarme del caudillo para mantenerme en esa línea: la renegociación de los contratos de gas, la recuperación de nuestra soberanía energética. No es un rollo electorero el nuestro, es expresión de un compromiso de vida.
EL SUEÑO DE LA PRESIDENCIA
—Postulaste al Congreso con el número 1 del Partido Nacionalista (Gana Perú). ¿Tenías aspiraciones de ser candidata presidencial por ese partido?
—No, cuando fui elegida congresista no me proyectaba ser presidenta. Ya tenía muy asumida que iba a hacer política siempre. Política en el sentido genuino de la palabra, que es servicio a la comunidad, que es trabajar por el bien común. Pero no necesariamente que iba luego a buscar ser presidenta, eso luego fue madurando.
—Tienes 35 años, la edad legal para ser candidata. ¿No sientes que te falta experiencia para ser presidenta? 
—Si creyera eso, no hubiera postulado. Otros tienen más experiencia que nosotros, más experiencia que yo, pero corrompiendo, robando, indultando narcotraficantes,haciendo lobbys para grandes empresas y ese tipo de experiencia no la tengo efectivamente ni la quiero tener tampoco.
Barack Obama
OBAMA, CHÁVEZ Y LA IZQUIERDA
—¿Cómo evalúas el gobierno de Barack Obama?
—Yo creo que es importante valorar las reformas que ha impulsado. Su papel, en relaciones internacionales, es difícil valorarlo porque dependiendo de hacia donde miremos hay matices. Sí me parece importante el acercamiento con Cuba. Tampoco ha superado del todo la tradición de injerencia en otros países, en Oriente por ejemplo. Hay cosas dignas de valorar, sobre todo en un contexto en el que se corre riesgo en los Estados Unidos. Ojalá no les ocurra que una persona como Donald Trump pueda ser gobernante.
Hugo Chávez
—¿No siente que se te ha complicado el tema Hugo Chavez? No sería mejor decir “me pareció un buen presidente” o decir lo contrario.
—He repetido 500 mil veces que discrepo con lo que está pasando en Venezuela, que de ninguna manera quiero que eso pase en Perú. Yo sí quiero en nuestro país una democracia plena. He sido muy clara en el tema y lo seguiré siendo.
—Estas repitiendo la misma respuesta, no siempre a la misma pregunta. ¿Te parece Hugo Chávez como presidente? No hablamos de lo que pasa ahora. ¿Fue populista? ¿Fue progresista? ¿Lo hizo bien? ¿Lo hizo mal?
—Esa pregunta nunca me la habían hecho. Hugo Chávez fue parte de una corriente latinoamericana en la cual se hizo esfuerzos valiosos en afirmar soberanía, en redistribuir mejor la renta de manera más democrática, pero que lamentablemente en algunos países derivó en distanciamiento con las bases sociales. En otros casos devino en represión y criminalización. Lo hemos visto en Ecuador, lamentablemente también en Bolivia. Eso es algo que como parte del balance, las izquierdas en América Latina tenemos que superar. En el Perú hemos defendido la libertad de expresión, el derecho legítimo de protesta, cuando la clase política asumía la pérdida de vidas humanas como parte de los costos del desarrollo económico. Entonces, en ese contexto, (en Venezuela) hubo avances importantes empañados por un retroceso.
—No te entusiasma lo que pasó al final con Venezuela. 
—Lo que está pasando en Venezuela a nadie le entusiasma, todo lo contrario. Esperamos que puedan salir pronto de la crisis política, económica en la cual están sumidos.
OTRA SITUACIÓN IMAGINARIA
—Siempre defiendes a la gente y dices que los peruanos han sido víctimas de gobierno ineficiente y en algunos casos corruptos. ¿Pero no es acaso culpa de la propia gente que eligió a sus autoridades? Es fácil culpar a los gobiernos, ¿pero cómo repartimos las responsabilidades?
—La gente podría elegir mejor si tuviera mejores y más alternativas. Veamos el proceso electoral actual. La mayoría de candidatos es gente que ya estuvo en el gobierno, que ya tuvo su oportunidad, que ya fracasó y que se reciclan con nuevos nombres, nuevos eslogans y son más de lo mismo. Ciertamente hay un nivel de responsabilidad en los ciudadanos que sí deben hacer mayores esfuerzos en conocer las propuestas de aquellos quienes pretenden gobernarlos, para poder tomar una decisión plenamente informada.
—Imagina esta situación. Tú eres presidenta y luego de hacer una evaluación sobre un tema, te das cuenta que hay un camino que debemos seguir. Pero hay otros actores políticos en juego, movilizan a la gente y las manifestaciones llegan hasta la puerta de Palacio. ¿Qué harías? ¿Te mantendrías firme en tu posición sabiendo que es la correcta o seguirías lo que dice la gente, aún cuando no estás de acuerdo?
—Primero buscaría el diálogo y cualquier forma de garantizar un nivel de entendimiento y aprobación de la ciudadanía, que se sientan realmente participante de esa reforma, que sería necesaria desde un punto de vista técnico. Si el planteamiento se sostiene técnicamente de manera perfecta, es indispensable para mí garantizar el respaldo ciudadano mayoritario.
—Tú sabes que hay opositores que a veces se oponen a ciertas medidas solo para obtener un rédito político.
—Un poco difícil plantearse un escenario así en abstracto. No podría de ninguna manera una decisión por muy justa que creo que sea por el chantaje, la fuerza o el fuego. Preferiría en todo caso postergar la implementación de esa decisión, tomarme el tiempo como gobierno de convencer, de debatir, esa decisión antes que imponerla y generar una situación de violencia. Para eso se hace política, para convencer a la gente que tus argumentos y tus propuestas son las mejores.
—¿Es siempre la gente común y corriente la más sabia para elegir su propio destino? Por ejemplo, hay gente que puede decir: “Yo no quiero AFP o una pensión, yo quiero mi dinero ahorita”. Y el gobierno puede responder: “Si no ahorras hoy, en el futuro vas a padecer”.
—Si el sistema fuera bueno, muy probablemente la gente no dudaría en ahorrar en un sistema previsional. No me resulta extraño y comprendo perfectamente a la gente que dice “no me sirve ahorrar en la AFP, que me cobra un monto de comisiones, que me da una pensión miserale y que no me informa de cuánto voy a recibir de pensión”.
Yo pensaba cuando hablabas de esta supuesta visión de mediano y largo plazo de los gobiernos. No es necesariamente cierto. Pienso en un proyecto minero como Tía María. Ahí más bien el gobierno estuvo más preocupado por una visión inmediatista de cómo recaudar plata y la gente más bien puso por delante una visión de mediano y largo plazo.
—No siempre recaudar es pensar a corto plazo, más allá de la justicia en casos individuales.
—Los últimos gobiernos han agudizado nuestra dependencia del sector extractivo y se la llevaron fácil porque vivieron un boom de los minerales. Tuvieron un buen colchón para incluso redistribuir, pero no se preocuparon por diversificar la economía. No promovieron otros sectores como el agro, el turismo, la innovación y la tecnología. Si el gobierno hubieran tenido una visión de mediano y largo plazo, hubiera promovido la diversificación productiva. Soy perfectamente capaz de valorar aquello que se hizo positivamente, pero en este gobierno me parece que fue absolutamente insuficiente.
Fuente: Diario Uno


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