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Testimonio. Benedicta Molina recordó acongojada que no estaba de acuerdo con viaje de Erika Fani. Padres y hermanos preocupados porque embajada no da información sobre acciones de rescate en naufragio

José Víctor Salcedo.

Era 12 de noviembre del 2011 cuando Erika Fani Soria Molina (25) se aventuró a surcar los mares como mesera (waitress) en un crucero. Este era su tercer viaje. Nadie imaginó que la nave de lujo de la compañía "Costa Concordia" naufragaría en aguas de la isla de Giglio (centro de Italia) con 4 mil 229 personas y ella formaría parte de la lista de desaparecidos.

La noticia de su desaparición la recibieron cerca a la medianoche del viernes, a través de una emisora capitalina. En ese momento empezó una agónica búsqueda de información.

Doña Benedicta Molina de Soria (57) presentía que algo malo iba a pasarle a la última de sus seis hijos. “Yo no quería que viaje, le dije ya no vayas. Aunque ganes poco, aquí estás más segura”, recordó doña Benedicta, casi al borde del llanto. Guardó silencio y paseó por la sala de su modesta vivienda en la Urbanización Villa del Sol del periférico distrito cusqueño de San Jerónimo, para ahogar el llanto.

Ahí creció Erika Fani con las cosas simples de una familia humilde. Hace cuatro años se graduó como licenciada en Turismo en la Universidad Andina del Cusco (UAC). Alegre, cariñosa y aventurera, así la recuerdan sus hermanos y padres.

Erika Fani se comunicó por última vez con su familia el jueves pasado. “Hablé con ella la mañana del último jueves. Iba a depositarme dinero y enviarme una carta poder para pagar la deuda por el módem de Internet. Me dijo que estaba bien”, refiere su hermano Mario Soria.

Ese mismo día, en horas de la tarde, doña Benedicta conversó con su niña. Fue la última vez que supo de ella. “No es posible que nadie nos dé razón de dónde está ni cómo está. Cuando yo hablé, me dijo que me había enviado dinero por mi cumpleaños, que fue el 4 de enero”.

Piden apoyo

Saturnino Soria Sánchez, padre de la cusqueña desaparecida en el naufragio, pidió apoyo a la embajada peruana en Italia para encontrar el cuerpo de su hija, “porque hasta el momento no tenemos ninguna información”. “Mi hija no puede desaparecer así. No tenemos ninguna comunicación, por favor que la embajada de Perú en Italia haga todo lo posible para hallarla”.

Asimismo, se quejó del desinterés de la empresa CRC Cruise Recruiting Consulting, que la contrató para ocho meses de trabajo. “Me tienen que devolver a mi hija, me la tienen que devolver”, lo interrumpe doña Benedicta y denuncia que cuando llamaron a la compañía les colgaron el teléfono.

Toda la familia está al pendiente de lo que informan los medios de comunicación radiales, televisivos y los escritos por Internet. Cada uno se ha asignado la tarea de monitorear noticieros y agencias internacionales.

Los padres de Erika Fani estarán hoy en Lima para exigir información precisa a la empresa y ayuda a la embajada peruana. “Quisiera ir yo mismo hasta Italia y ayudar a buscar a mi hija”, dice el padre.

Hermana de Fani viajó de España a Italia para pedir aceleren búsqueda

No era la primera vez que Erika Fani viajaba en un crucero. En dos ocasiones anteriores, contratada por la misma empresa, también estuvo fuera de Cusco por más de un año. “Cada vez que regresaba traía regalos para todos, es muy linda”, dijo uno de su hermanos.

Otra de las hermanas de Erika Fani, que se encuentra en España, Madeleine Soria, viajó a Italia para presionar a las autoridades de la embajada peruana y se refuerce las acciones de búsqueda de la cusqueña.
“Tenemos miedo de que se rescate a todos los turistas y se olviden de nuestra hermana, como siempre lo hacen con los latinoamericanos, porque no hay presión”, dijo.

Fuente: La Republica

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